Fue difícil no escribir de Boves en mi primer texto de este blog,
no sólo porque es algo así como “mi personaje favorito” de la historia
venezolana, sino porque no hay una figura en la que me vea mejor reflejado que
en el caudillo llanero. Visceral, entregado, intenso, soberbio, irónico y sincero. Lo único que me
separa de Boves es la época en la que vivimos, es decir, hoy por hoy yo sería
José Tomás Boves.
David Edesio González Rojas
” ¡Viva Venezuela, carajo!” Sí, aunque suena irónico, esa
frase fue usada decenas de veces por el enemigo principal de las fuerzas
patriotas.
José Tomás Boves era un hombre que no luchaba por causas
mayores a lo que él mismo podía controlar. Su misión no era ser Libertador ni
Opresor, su sed se saciaba fácilmente con la sangre que manaban de las heridas
de sus adversarios, con las súplicas de piedad de sus prisioneros de guerra, su
meta fue ser el mejor guerrero de las batallas independentistas, sin importar
de qué lado estaba.
Podría pasar toda la vida escribiendo las peripecias de José
Tomás Boves, pero como no todo el mundo tiene el tiempo para detenerse a leer
su asombrosa vida, voy a concentrarme en ciertas anécdotas que lo hicieron el
más grande y temido villano de nuestra historia, comparado con Atila, Hitler y
los grandes “muchachos malos” de la historia.
Cierta vez, en una toma de rehenes, Boves en apresó a un
padre y su hijo. El muchacho, valiente, le dijo al caudillo que haría “lo que
fuera” para salvar a su padre y Boves le contestó:
-
Si te corto las dos orejas sin que emitas ningún
sonido, liberaré a tu padre y a ti.
El muchacho aceptó el reto y logró la hazaña. Recibió dos
machetazos en sendas orejas sin chistar, ante la mirada horrorizada de su padre
y el silencio compasivo de todos los que veían aquella atrocidad.
El “Taita” Boves dio media vuelta y montó su caballo, pero
antes, ordenó que mataran a todos los rehenes. Sus soldados, extrañados le
preguntaron que por qué, si el muchacho había pasado la prueba y el caudillo
les dijo:
-
Por eso mismo, porque demostró una valentía que
mañana se convertirá en venganza y nos devorará…
José Tomas Boves fue llamado de muchas maneras “el león de
los llanos”, “la bestia a caballo” y “el taita”, pero además de sus apodos, el “Urogallo”
era motivo de comentarios de varios patriotas de la época que temblaban al sólo
escuchar su nombre.
Simón Bolívar, por ejemplo, escribió en una de sus cartas: “Boves
es un hombre cruel que no parece haber sido amamantado con leche de mujer, sino
con la de los tigres y las furias del infierno”.
Y es que Bolívar tenía razones múltiples para temerle al
Taita, porque en cada enfrentamiento bélico, Boves lo venció abiertamente y
además logró que el Libertador y una comitiva de 20mil caraqueños huyeran de la
capital hacia Barcelona y Cumaná en la “Emigración a Oriente”.
Finalizo este escrito con dos citas que me han gustado mucho
sobre la vida de Boves. La primera es de un autor desconocido por mí, pero la he leído en reiteradas ocasiones y todas las veces me imagino al pelirrojo y
barbudo comandante montado en su caballo rucio cabalgando sobre una nube de
sombras, heraldo negro de la independencia.
“Al frente de su legión infernal, Boves, bajo el cobijo de
una bandera negra, corta el hilo de la vida, echando a volar sobre los cielos
del llano los cuervos negros de la infamia, permanentemente inflamados por el
no menor rencor de la venganza”.
La otra cita fue fatídica para Boves. La dijo Pedro Zaraza
el 15 de diciembre de 1814, justo antes de, lanza en mano, darle muerte al
mayor de los caudillos anti-patriotas de la historia de Venezuela:
“Hoy se rompe la Zaraza o se acaba de Bobera (bovera)”.
@DavidEdesio
#NoSeOlvidenDeSonreír
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