miércoles, 14 de noviembre de 2012

Boves: Heraldo Negro de la Independencia


Fue difícil no escribir de Boves en mi primer texto de este blog, no sólo porque es algo así como “mi personaje favorito” de la historia venezolana, sino porque no hay una figura en la que me vea mejor reflejado que en el caudillo llanero. Visceral, entregado, intenso,  soberbio, irónico y sincero. Lo único que me separa de Boves es la época en la que vivimos, es decir, hoy por hoy yo sería José Tomás Boves.

David Edesio González Rojas

” ¡Viva Venezuela, carajo!” Sí, aunque suena irónico, esa frase fue usada decenas de veces por el enemigo principal de las fuerzas patriotas.

José Tomás Boves era un hombre que no luchaba por causas mayores a lo que él mismo podía controlar. Su misión no era ser Libertador ni Opresor, su sed se saciaba fácilmente con la sangre que manaban de las heridas de sus adversarios, con las súplicas de piedad de sus prisioneros de guerra, su meta fue ser el mejor guerrero de las batallas independentistas, sin importar de qué lado estaba.

Podría pasar toda la vida escribiendo las peripecias de José Tomás Boves, pero como no todo el mundo tiene el tiempo para detenerse a leer su asombrosa vida, voy a concentrarme en ciertas anécdotas que lo hicieron el más grande y temido villano de nuestra historia, comparado con Atila, Hitler y los grandes “muchachos malos” de la historia.

Cierta vez, en una toma de rehenes, Boves en apresó a un padre y su hijo. El muchacho, valiente, le dijo al caudillo que haría “lo que fuera” para salvar a su padre y Boves le contestó:
-          Si te corto las dos orejas sin que emitas ningún sonido, liberaré a tu padre y a ti.
El muchacho aceptó el reto y logró la hazaña. Recibió dos machetazos en sendas orejas sin chistar, ante la mirada horrorizada de su padre y el silencio compasivo de todos los que veían aquella atrocidad.
El “Taita” Boves dio media vuelta y montó su caballo, pero antes, ordenó que mataran a todos los rehenes. Sus soldados, extrañados le preguntaron que por qué, si el muchacho había pasado la prueba y el caudillo les dijo:
-          Por eso mismo, porque demostró una valentía que mañana se convertirá en venganza y nos devorará…

José Tomas Boves fue llamado de muchas maneras “el león de los llanos”, “la bestia a caballo” y “el taita”, pero además de sus apodos, el “Urogallo” era motivo de comentarios de varios patriotas de la época que temblaban al sólo escuchar su nombre.

Simón Bolívar, por ejemplo, escribió en una de sus cartas: “Boves es un hombre cruel que no parece haber sido amamantado con leche de mujer, sino con la de los tigres y las furias del infierno”.
Y es que Bolívar tenía razones múltiples para temerle al Taita, porque en cada enfrentamiento bélico, Boves lo venció abiertamente y además logró que el Libertador y una comitiva de 20mil caraqueños huyeran de la capital hacia Barcelona y Cumaná en la “Emigración a Oriente”.

Finalizo este escrito con dos citas que me han gustado mucho sobre la vida de Boves. La primera es de un autor desconocido por mí, pero la he leído en reiteradas ocasiones y todas las veces me imagino al pelirrojo y barbudo comandante montado en su caballo rucio cabalgando sobre una nube de sombras, heraldo negro de la independencia.

“Al frente de su legión infernal, Boves, bajo el cobijo de una bandera negra, corta el hilo de la vida, echando a volar sobre los cielos del llano los cuervos negros de la infamia, permanentemente inflamados por el no menor rencor de la venganza”.

La otra cita fue fatídica para Boves. La dijo Pedro Zaraza el 15 de diciembre de 1814, justo antes de, lanza en mano, darle muerte al mayor de los caudillos anti-patriotas de la historia de Venezuela:
“Hoy se rompe la Zaraza o se acaba de Bobera (bovera)”.

@DavidEdesio

#NoSeOlvidenDeSonreír 

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