jueves, 29 de noviembre de 2012

La épica del Negro Primero


*** Pedro Camejo dejó su vida por la patria en la Batalla de Carabobo, aquel 24 de junio de 1821. El comienzo del final de la guerra independentista venezolana.


David Edesio González Rojas
@DavidEdesio

Suenan vientos de guerra, el toque de diana y el retumbe de los tambores inundan los oídos de la avanzada patriota que se aproxima al campo de Carabobo. De los 6500 patriotas presentes en la contienda sólo 2500 pertenecen al primer batallón; delante de todos ellos Pedro Camejo.

Esa fracción del ejército libertario fue más que suficiente para acabar, en menos de una hora, con los 4500 españoles que hacían resistencia.

En el parte de la Batalla de Carabobo puede leerse, de puño y letra de Simón Bolívar: “el bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas”. Uno de esos valientes guerreros fue el Negro Primero.

Fiel compañero del general José Antonio Páez, Camejo era un excelso soldado. Nadie le quitaba el puesto en la primera línea de batalla, por eso lo apodaron el Negro Primero.

Hábil jinete, sagaz con la lanza, impetuoso en la batalla, el Negro Primero es uno de los pocos hombres que después de vivir como esclavo tuvo un papel sobresaliente dentro de la independencia venezolana.

El bravo soldado estuvo bajo el mando de José Tomás Boves y su causa realista, pero después de la muerte del caudillo de los llanos, se unió al incipiente ejército de Páez y sus lanceros.

¡Vuelvan Caras, Carajo!

Antes de la proeza en Carabobo, Camejo y Páez ya habían estado juntos en batalla. La más representativa de ellas fue Las Queseras del Medio, donde se llevó a cabo la estrategia militar del “vuelvan caras” que permitió al ejército patriota vencer sin dificultad a las tropas realistas lideradas por el General Morillo.

En Las Queseras del Medio, estado Apure, el ejercito patriota estaba en una gran desventaja numérica (tres mil soldados, mientras que los realistas eran más de seis mil) y los generales Páez y Bolívar necesitaban separar a los contrarios en grupos para poder atacarlos de manera más efectiva.

Así el caudillo llanero reunió a sus mejores 150 soldados, dentro de los que estaba Camejo, para servir como señuelo.

La estrategia “vuelvan caras” consistía en atacar al enemigo con una pequeña tropa, hacer que ellos avanzaran, emprender la retirada y volver a atacarlos una vez los hayan separados. Con esa planificación, el Teniente Camejo se aventuró en su caballo sobre el río Arauca, de frente a los realistas, que atacaron con 800 hombres.

Una vez emprendida la retirada y con la infantería española dividida, se dió la orden “¡Vuelvan Carajo!” y así empezó el ataque certero y mortal de los venezolanos.

La leyenda de su muerte

Recién iniciado el combate de Carabobo, Pedro Camejo salió raudo cabalgando hacia el enemigo, sólo unos minutos después regresa al lado de Páez quien al verlo bañado en sangre le pregunta:
-        ¡Pedro! ¿tienes miedo de estos españoles?
El negro sin vacilar se desgarra su camisa de guerra y muestra las heridas diciéndoles
-        No, mi General, vine a decirle adiós... porque estoy muerto
Después de eso no se volvió a ver al Negro Primero. El cronista de Tocuyito, Rubén Racamode, escribe en su libro “Tocuyito: historia, leyenda y tradición” que los restos de Pedro Camejo yacen debajo de la iglesia de Tocuyito, ya que el mismo General Páez habría ordenado enterrar el cuerpo de su pupilo en el camposanto más cercano del lugar de la muerte.

El papel de los esclavos

Muchos esclavos liberados, como Pedro Camejo, participaron en las batallas de la independencia. Algunos de ellos se unieron al ejército de José Tomás Boves, otros lo hicieron al mando de Páez. A pesar de que muchos lucharon por la causa patriota, nunca quisieron pelear bajo el mando de Bolívar ni de Mariño, sólo junto al “Centauro de los Llanos”. 

Homenaje que vale 5 bolívares

Para contradecir el dicho de que Negro Primero es uno de los próceres olvidados de la independencia, el Banco Central de Venezuela diseñó el nuevo billete de cinco bolívares con la imagen del guerrero.


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