jueves, 29 de noviembre de 2012

La independencia se trazó con escuadra y compás


*** Generales, capitanes, comandantes y hasta religiosos que participaron en la etapa de la emancipación venezolana pertenecían a una hermandad milenaria: la masonería.

David Edesio González
@DavidEdesio

Hermandad, cofradía, congregación, secta o como quieran llamarlo, la masonería estuvo muy presente en el proceso independentista de las naciones americanas. Los grandes hombres, creadores de patria, también seguían los parámetros del Gran Arquitecto del Universo.

Los ejemplos más destacados de la presencia masónica en la América patriota son Estados Unidos y Venezuela, cuyos próceres estuvieron bajo la influencia francesa, epicentro del movimiento masónico del siglo XVIII y XIX.

En el país norteamericano abundan las historias sobre la construcción de la ciudad de Washington DC bajo preceptos masónicos y la presencia de símbolos de esta cofradía en el billete de un dólar como “el ojo que todo lo ve” sobre la pirámide en el reverso del papel moneda junto a la frase “Nuevo Orden Secular”.

En Venezuela, estas historias no son tan evidentes, sin embargo, la cantidad de masones presentes en el movimiento independentista criollo es tan importante como en Estados Unidos.

Pero hubo un grupo significativo de estos “hermanos” que dejaron a un lado las armas, necesarias para la vencer en las batallas, para dedicarse a pensar en un fin mayor: La Patria. Esos hombres fueron los verdaderos próceres de nuestra independencia. Los masones “intelectuales” de la emancipación venezolana.
Dentro de esta categorización encontraremos algunos combatientes, escritores, pensadores, poetas y hasta clérigos.

La lista de próceres que obraron la libertad venezolana desde el piso blanco y negro de las logias masónicas incluye a hombres como Francisco de Miranda, José María España, Pedro Gual, el sacerdote José Cortés de Madariaga, Juan Germán Roscio, José María Vargas y Diego Bautista Urbaneja.

Gual y España se dieron a conocer en la historia venezolana por una conspiración (lastimosamente fallida) para derrotar al gobierno español que dominaba en el país, y aunque no se conoce a cuál logia masónica pertenecieron, ellos mismos reconocieron en su momento la práctica de rituales masónicos.

Francisco de Miranda se conoció como el gran padre de la masonería en América Latina. Se inició en el ritual escocés en Filadelfia (Estados Unidos) y luego pasó por varias logias en Francia, España y posteriormente Venezuela. 

José Cortés de Madariaga, el famoso cura de activa participación en el referéndum del 19 de abril de 1810, chileno de nacimiento y venezolano de corazón, también es reconocido en la página de la Gran Logia Unida de Venezuela como parte de su cofradía.

Juan Germán Roscio fue alumno masónico de Madariaga y Miranda y uno de los pocos próceres venezolanos que se iniciaron en logias caraqueñas, ya que la mayoría de los estudiosos del Gran Arquitecto comenzaron sus andanzas en esta sociedad “secreta” en Estados Unidos o Europa.

José María Vargas fue el “venezolano ejemplar”, médico, filósofo, teósofo, políglota. Llegó a ser Presidente de la Republica y se caracterizó por ser un ferviente servidor de la patria. El Congreso Nacional le dio el título de Magnánimo. Uno de los masones más ejemplares de la historia criolla.

Diego Bautista Urbaneja, el último de nuestra lista de intelectuales masónicos que participaron en la independencia venezolana, fue tal vez el prócer más activo en lo que a masonería se refiere. Logró un alto grado dentro de la cofradía filosófica y fue fundador de la Gran Logia de Caracas y de Colombia.

Estos hombres, fueron las mentes maestras detrás de aquella revolución que llevó a Venezuela a su ansiada libertad. Hombres que no reciben el tratamiento que merecen en nuestros libros de historia, en los que predominan los nombres de Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y José Antonio Páez.


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